No es una moda alimentaria: es nuestra cocina del día a día. Patrimonio Inmaterial UNESCO desde 2010, avalada por décadas de investigación científica y cocinada con nuestras manos en Sabadell desde 1998.
✓ Aceite de oliva virgen extra en todo · ✓ Legumbres dos veces por semana · ✓ Pescado dos veces por semana · ✓ Fruta fresca de mercado
La dieta mediterránea no es un régimen ni un protocolo nutricional: es un modelo alimentario y cultural desarrollado durante siglos por las poblaciones de la cuenca mediterránea. El investigador estadounidense Ancel Keys fue el primero en documentarla sistemáticamente en los años 1950 en su célebre Seven Countries Study, observando que los habitantes de Creta, sur de Italia y España tenían tasas de enfermedad cardiovascular muy inferiores a las de EE. UU. y norte de Europa.
El 16 de noviembre de 2010, la UNESCO la declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad — reconociendo que no solo es una forma de comer, sino un conjunto de prácticas, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas que van del huerto y el mercado hasta la mesa compartida. España, Italia, Grecia, Marruecos, Croacia, Chipre y Portugal firmaron la candidatura conjunta.
Sus pilares son simples y siempre los mismos: aceite de oliva como grasa principal, abundancia de verduras, frutas, legumbres y cereales integrales, pescado y marisco como proteína animal preferente, lácteos moderados (sobre todo yogur y quesos curados), carne roja ocasional y — muy importante — comer con tiempo, en compañía y de temporada. En Gumen esta es simplemente nuestra manera de cocinar desde 1998.
Versión consensuada por la Fundación Dieta Mediterránea (FDM) y actualizada en 2022. Cada nivel indica frecuencia de consumo recomendada — no cantidad absoluta.
Carne roja ocasional (ternera, cordero, cerdo). Dulces, bollería y refrescos: reservados para celebraciones, no diarios.
Huevos (preferentemente de gallinas camperas), carnes magras (pollo, conejo, pavo). Fuentes de proteína de menor huella que la carne roja.
Pescado azul (sardina, boquerón, caballa) y blanco, marisco y legumbres (garbanzos, lentejas, alubias). El pescado aporta omega-3; las legumbres, proteína vegetal y fibra.
Yogur natural, quesos frescos, kéfir, quesos curados en pequeñas porciones. Preferentemente de cabra u oveja si tienes intolerancia ligera a la lactosa.
Mínimo 5 raciones al día entre fruta y verdura. Aceitunas, almendras, avellanas y nueces como snack o ingrediente. La fibra es el motor del microbioma.
Cereales integrales como fuente principal de energía. Preferentemente de masa madre, grano entero y molienda tradicional.
Agua como bebida principal (1,5-2 L/día), aceite de oliva virgen extra como grasa principal (crudo y cocinado), y hierbas aromáticas para reducir la sal añadida.
Fuente: Fundación Dieta Mediterránea (dietamediterranea.com) · Adaptación visual Gumen.
Seis decisiones diarias que no negociamos nunca. Si no cumplen los pilares de la dieta mediterránea, no salen de nuestra cocina.
No usamos nunca aceite de girasol, ni de palma, ni mantequillas para cocinar. Todo el sofrito, toda la fritura y toda la vinagreta salen de una garrafa de AOVE de la cooperativa.
Garbanzos, lentejas o alubias aparecen en el menú al menos martes y viernes. No son platos de complemento: son primer plato con verdura y un cereal integral de acompañamiento.
Pescado azul (sardina, boquerón, caballa) al menos una vez, pescado blanco o marisco la otra. Siempre fresco, nunca congelado industrialmente — comprado en el Mercado Central de Sabadell.
Cuando aparece ternera, cordero o cerdo es como plato secundario semanal — no protagonismo habitual. Predominan pollo, pavo y, sobre todo, pescado y legumbres.
El primer plato siempre lleva verdura — cremas, escudella, escalivada, espinacas con garbanzos, etc. Compramos en el mercado por la mañana; el menú se adapta a lo que hay de temporada, no al revés.
Yogur natural o fruta fresca de temporada como opción principal. Postres dulces (flan, crema catalana) como alternativa, no como regla.
La popularidad ha traído malentendidos. Estos son los cuatro que oímos con más frecuencia y conviene aclarar antes de que un cliente elija un menú.
No todo el aceite de oliva es igual: solo el AOVE (extra virgen) mantiene los polifenoles y la vitamina E que dan los beneficios. El aceite de oliva refinado o de orujo ha perdido la mayoría. En Gumen solo usamos AOVE de cooperativa catalana.
Falso. La cocina mediterránea tradicional incluye platos fritos (croquetas, calamares), sofritos, asados y guisos — siempre con aceite de oliva, no con mantequillas. La fritura en AOVE es perfectamente compatible si es ocasional y el plato principal lleva verdura.
No. La dieta mediterránea incluye pescado, marisco, aves, huevos y lácteos. La carne roja sí que se limita (máx. 1×/semana), pero no se elimina. Es una dieta omnívora con predominio vegetal, no vegetariana.
Los cereales integrales son la base de la pirámide. Eliminarlos es ir contra el modelo. Sí que puedes elegir versiones integrales (pan de masa madre, pasta integral, arroz entero) para mejorar la calidad — pero no eliminar la categoría entera.
Las preguntas que nos hacen con más frecuencia sobre cómo cocinamos según este modelo alimentario.
Lo que se cocina hoy en Sabadell, aplicando estos pilares: AOVE, verdura de mercado, pan de pueblo y postre de fruta.
Entrega in situ con menús que respetan los pilares mediterráneos. Cobertura Vallès, Barcelonès, Baix Llobregat y Maresme.
Comida mediterránea casera para llevar — sin cuenta, con pan incluido, recogida gratuita en nuestra tienda de Sabadell.
Guía rápida para que el plato te llegue con el sabor original: microondas, horno o sartén, todo en 90 segundos de lectura.
No hace falta que cocines tú — nosotros aplicamos la dieta mediterránea a nuestros platos diarios, desde la verdura del mercado hasta el postre de fruta de temporada. Pan de pueblo incluido.
Disponibilidad: menú diferente cada día · recogida en Sabadell o entrega a empresas del Vallès, Barcelonès, Baix Llobregat y Maresme.